I Concurso Literario por un Sahara Libre!

Libertad

Lost in a roman…..wilderness of pain

And all children’s are insane
Waiting for the summer rain, yeah

There’s danger on the edge of town
Ride the king’s highway, baby
Weird scenes inside the gold mine
Ride the highway west, baby….

 The Door

Parece que los door sonaban aun más fuerte en la radio, fue la primera vez que lo veía llorar, nunca antes, lo había visto, que sus ojos se humedecieran con tanta pena, pero en realidad, para hacer justicia de las situaciones y conocer la doble pena que estaba pasando de por si ya era fuerte, había que remontarse unos meses atrás.

Hacia bastante tiempo que no venia a Santiago, nunca me alejo mucho de venir, esta vez quise visitar la catedral de Santiago, (su construcción hecha bajo el gobernador español Domingo Ortiz de Rosas y fue pedida al arquitecto Antonio Acuña según planos de los hermanos jesuitas de calera de tango), el día estaba bastante agradable y luego pasaría a beber algún café para conocer los nuevos gustos, de esta competencia, a 15 kilómetros de la capital, que no era tal.

Pase al interior, me trajo la calma espiritual creo necesitaba y busque lugar en uno de los bancos, cercanos al altar, en realidad esa calma espiritual no duro mucho y debido a que soy bastante inquieto, y además curioso, decidí recorrer el interior del templo, que no conocía del todo.

Me llamo la atención, un confesionario muy antiguo, hecho de madera con un cojín purpura, que estaba frente a la imagen de la virgen María patrona, de la ciudad según constaba en una placa al parecer de bronce. Mire bastante por todos lados el confesionario, y bajo la madera vi que sobresalía una especie de papel o revista que me llamo poderosamente la atención, el lugar estaba vacío, así que decidí enculillarme y tire de punta con algo de fuerza, en el primer intento, quede con unos minúsculos pedazos de hoja, numeradas hasta que haciendo una palanca pude sacarla. En realidad era como hojas de cuaderno y al parecer llevaban un tiempo considerable bajo el confesionario.

La letra en cuestión era bastante borrosa, al parecer era una especie de poemario para el relato solamente rescatare algunos versos…

Aquí se escucha el silencio

El silencio de la arena y sus recodos

Casi invisibles…

Allí donde sale sol

Ahí esperanza

Es siempre la única ilusión…

Seguí hojeando la revista hasta la hoja final, luego la doble y mejor me fui al café más cercano, debía aprovechar el día y comprar, lo que faltaba en mi cafetería, que en realidad eran algunos moldes para torta y algunos aditivos para las masas. A decir verdad luego de encontrar la revista sentí, una sensación muy extraña, era posible, que esas hojas algo más, me quisieran decir. Entre al café Tuba Jazz, aun costado del portal Fernández Concha, serviría para ver con mayor detenimiento la revista, en realidad estaba hecha de un material bastante humilde, posiblemente fue hecho en alguna imprenta del barrio Franklin, pero luego de verla con detenimiento no tenia ninguna dirección, lo que si tenia unas letras en árabe que me llamaron poderosamente la atención, debía esperar llegar al cajón del Maipo, para poder averiguar de que se trataba.

Después de comprar los moldes y los aditivos del pan, regrese al terminal de buses interurbanos, que a esa hora se encontraba a decir verdad lleno, compre el diario de la mañana en uno de los kioscos y empecé a hacer hora, hojeando el matutino.

En un recuadro del diario me fije, aparecía la fotografía de un hombre llamado Mohamed Mahmud, que buscaba a su padre, quien había llegado a chile, a comienzo del año 90 huyendo de Marruecos luego que lo acusaran de insurgencia, la palabra ya era extraña para mi y también su situación no muy común para el diario pensé.

El bus partió para variar, con media hora de retraso, y eso me sirvió para seguir viendo las noticias del futbol, espectáculo, en fin y otras cuantas, cosas más.

Apenas el bus se detuvo, en un nuestro pequeño terminal, del Cajón del Maipo, solamente se me había clavado una idea en la cabeza, pasar a ver a Hugo Márquez, profesor de árabe, que lleva más de un siglo, en la zona como él bien dice, la casa queda a unas cuantas cuadras, así que la situación, me servirán para despabilar del viaje además de saborear un buen té en su casa.

Toque la reja y Bob me salió a recibir, parecía no estar de mucho humor, así que no me atreví a cruzar la puerta y preferí llamar.

Allí estaba Hugo, con una sonrisa, en los labios, me hizo pasar y luego me sirvió uno de sus tés que lo han hecho famosos, en este lugar cordillerano, en ese momento, saque la revista y antes que vertiera té de la tetera, pues dice necesita unos minutos para que saboreamos su magia. Se fue derecho a ver lo que había encontrado en Santiago bajo el confesionario de la catedral.

Es muy interesante en verdad, este no es un papel común, a que te refieres, pregunte con sorpresa, es de una textura muy especial, si mis ojos no me fallan, esto debió ser hecho por saharaui, saharaui repitió que yo quede mayormente sorprendido que él.

Ellos son refugiados, mejor dicho un pueblo con toda las de la ley, en cierta manera  fueron desechados de España y divididos por una muralla de arena, quedando los dos pueblos(entre España y Marruecos) y que en realidad, son uno solo y que luchan por reivindicación social y la justicia de su bandera, hace ya largo 35 años.

Allí me quede atónito, todavía hoy haya gente sin su país, en pleno siglo 21 me parece una soberana estupidez, luego de una larga charla, me quede bastante enterado de la situación, pero algo en mi, no encajaba del todo, las palabras en árabe, era una dirección que correspondía a una comuna muy humilde del lado sur de Santiago.

No se pero, cuando deje a Hugo, una fuerza venida de no se donde, no me dejo pensar en otra cosa que en esa dirección. Deje en la cafetería las compras y volví nuevamente al terminal.

Pasa hombre no te quedes allí, dijo mi mujer, el hombre entro algo temeroso, yo lo reconocí de inmediato, era el mismo de la fotografía, me levante y le estreche mi mano quien la aprisionó con cautela, en el otro lado de la mesa estaba Hugo, quien le comento que gracias a esa revista habían encontrado a quien él buscaba. No se los puedo explicar, pero apenas el anciano abrió la puerta del comedor y se vieron, a todos nos saltaron las lagrimas, eran 20 años que padre e hijo, no se veían, fue realmente emocionante.

Los días fueron pasando y decidimos que ambos trabajarían conmigo en la cafetería preparando unos embutidos de harina saharaui de muy buen sabor que además hicieron subir la clientela.

Cuando entro a la habitación Mohamed, pensó que se recuperaría, habíamos comprado todo lo necesario y un día antes se acordaba del campamento, de sus idas al pastoreo y los tazones de leche de cabra, que le preparaba su madre y como se columpiaba en las jorobas del camello de nombre emir, de verdad yo también lo había pensado, nunca antes había conocido a un anciano tan cordial y paternalista, fue todo muy casual yo mismo, encendí la radio minutos antes, que entrara a la habitación.

 Cuatro días antes enviaron el cheque, con una cantidad para la escuela de refugiados en Aaiun, lo hacían mensualmente en la misma fecha que coincidía, con la fecha que ellos habían sido de dejado de ser colonia española, el 26 de febrero 1976 y además donde se proclama la Republica Árabe Saharaui Democrática.

El tema de los door siguió sonando en la radio, mientras Mohamed, como imaginando estar en ese árido desierto, escribía con un corta uñas en las tablas del asiento, libertad para la Republica Independiente Saharaui Democrática.

Le prepare una taza de té en realidad tres, como me había explicado, una vez su fallecido padre y se lo di a beber.

Los días pasaron Mohamed, sigue en chile y religiosamente envía el dinero a la escuela donde chicos y chicas estudian, buscando para ellos, un mejor destino, y para engrandecer y liberar de una vez por todas, a su nación, su bella nación.

Autor: Gonzalo Alberto Torres (Khayamaoz)

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