II Concurso Literario por un Sahara Libre!

El Alacran

He encontrado la solución para el conflicto saharauí, y eso quizás sea porque  llegué a este mundo por la gracia de Alá en una tienda instalada en medio del desierto, resguardada del terrible viento por una duna que marcaba el centro de un territorio que pertenecía a mis antepasados, al igual que  sucedía con el pequeño pozo de escaso caudal aunque  suficiente sin embargo para cubrir las necesidades de mi familia y la de los animales de nuestra propiedad, y también para el resto de  los seres que pasaban por las proximidades o que sabedores del mismo se desviaban para poder saciar su sed y es que como aprendí mas tarde, los recursos esenciales que proporciona la naturaleza no son nunca una propiedad individual y por tanto debemos repartirlas.

Me llamaron Saleh, nombre que no se en realidad que es lo que significa aunque de siempre me han llamado “El alacran” ya sea por el apelativo o por la condición de mis progenitores, nómadas del desierto, el caso es que vine al  mundo en la zona mas espectacular que ha creado la madre naturaleza, en forma de desierto y creo que eso fue lo primero que vi cuando mi padre me sacó de la tienda  para ofrecerme al ardiente sol, sin importarle el calor abrasador, así como tampoco el frío de la noche cuando hizo lo mismo una vez que la luna salió.

No lo recuerdo pero ahora al paso de los años,  puedo afirmar que la contemplación del desierto tuvo que ser para mi algo espectacular, y es que al mirar  desde lo alto de la duna veo un lugar inhóspito, inhabitable y sobre todo silencioso, ahora al recordar, tengo que cerrar  los ojos para evitar que la emoción me haga arrojar unas fáciles lágrimas.

Y es que hasta el ser mas valiente busca el enfrentamiento con la verdad ya sea en forma de presente o de pasado y este viene siempre cabalgando en los recuerdos y en las vivencias, por mucho que nos encerremos en nuestro  caparazón.

Recuerdo también los brazos de mi madre, en la manta, dentro de la jaima y sonriéndome, dándome una sensación de paz y  sosiego que difícilmente podré olvidar y que me ha marcado a lo largo de la  vida, enfrentándome a unas situaciones desconocidas para mi porque de lo que si puedo estar seguro es de que en aquel lugar, ella era la que establecía los vínculos que unía a mi numerosa familia..

Me detengo en este primer día porque todo lo que ha sucedido después realmente no me ha marcado tanto como este comenzar, o tal vez si, tal vez mi siguiente recuerdo fue el día en que por primera vez descubrí cayendo del cielo, unas gotas de agua que mojaban  mi piel.

Y sin embargo, tampoco soy capaz de alejar de mis recuerdos las primeras palabras que entendí de los labios de mi padre explicándome de mi vida, del sentimiento de sentirse saharauí, haciéndome partícipe de un extraño concepto de vivir, de una forma de concebir la vida, de un saber que vivir transcurre entre la tienda que protege el ser y el pozo que alimenta o lo que es lo mismo, entre el conocimiento y las necesidades y siempre recordaré su deseo de que buscase en la naturaleza la verdad y la mentira, la vida y la muerte.

Para satisfacción de mi padre,  con el tiempo llegué a comprenderle cuando nos decía que éramos elementos de un impresionante universo, que nos vemos obligados a cruzar infatigables los valles y las planicies hasta alcanzar la ultima etapa, el lugar de reposo y de punto de partida del próximo viaje y así, el  permanecer quietos sería interrumpir la marcha del universo, escapar del orden y acabar desintegrado en el desconocimiento mas absoluto que a la larga acabará bloqueando la mente del hombre.

Aprendí de mis padres que el equilibrio se consigue buscando el lugar de cada uno pero siempre dentro de una unidad social para llegar a ser un elemento imprescindible para el resto de los seres, lo que no quiere decir según sus palabras que no hayan de surgir conflictos

Ahora me cuesta alejar los recuerdos para poder centrarme en el lugar en el que me encuentro, en medio de dos Reyes, uno semejante a mi en el color de la piel y el otro en los pensamientos de libertad e igualdad.

-Firmemos entonces.

No me impresiona el lugar, el palacio dorado con los grandes tapices y la mesa de madera fina, me emociona el papel que tengo frente a mi, en el que dejo mi firma, la que sirve para abrir a mi pueblo a una libertad por la que comenzaron a luchar mis antepasados, a una libertad como la que sienten los alacranes que viven en medio del desierto, dura pero abierta a un futuro.

Francisco Bautista Gutierrez

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